martes, 6 de octubre de 2015

Más que deporte

Desde bien pequeños, la gran mayoría hemos sentido interés por el deporte, ya sea más o menos activo. Hemos practicado fútbol, baloncesto, natación, tenis, escalada, hípica… El deporte no es solo un complemento de actividades que sumar a las 24 horas que dura el día. Nos ayuda a liberar tensiones, a adquirir competencias que no abarca la educación escolar, a llevar un estilo de vida saludable y a establecer relaciones sociales con otras personas cercanas o de fuera de nuestro ámbito.

Muchos de los deportes más practicados a nuestro alrededor son deportes de equipo: fútbol, baloncesto, balonmano, lacross, hockey, volleyball, waterpolo… El trabajo en equipo, la valoración del compañero, el afán de esfuerzo y superación colectivo son muchos de los aspectos positivos que el deporte en grupo nos aporta.

Llegados a este punto es hora de entrar en materia y hablar del gran olvidado en España: el rugby. El rugby es un deporte con diferentes modalidades según el número de integrantes de los equipos. El más practicado en el panorama internacional es el Rugby XV. Consiste en posar en balón tras la línea del contrincante mediante el avance hacia delante del jugador, que solo podrá pasar hacia detrás con las manos y hacia delante si es mediante una patada.

A simple vista, un partido de rugby es complicado de entender pues se rige por un complejo sistema normativo. Sin embargo es uno de los deportes que más satisfacción personal produce. Para un jugador de rugby, mejor dicho un rugbier, sus compañeros son fundamentales, pues necesitas de todos ellos para realizar algunas fases de juego conocidas como melé o touch.

Más allá de lo deportivo, el rugby es uno de los deportes más inclusivos y que más valores sociales transmite. No importa el tamaño, ni el peso, ni la fisionomía, no hay distinción; si quieres jugar al rugby solo HAZLO. No te dejes influir por falsos arquetipos como “el rugby es de machos, es un deporte rudo”. De hecho, nada más lejos de lo contrario: durante un partido, a diferencia de otros deportes como el fútbol, jamás se escuchará una queja hacia un árbitro ni desde dentro del campo ni tampoco en la grada, pues solamente el capitán puede dirigirse al árbitro trantándolo de usted y como señor.

Además, y creo que en esto coincidimos todos los rugbiers, lo mejor de un partido es el tercer tiempo, el momento de que el equipo local INVITE al visitante a comer y beber y se establezcan así amistades que con toda seguridad durarán una eternidad.

Sin más solo quiero invitaros a practicar un deporte tan noble como es este del que vengo hablando. Si estáis interesados y os encontráis en Ciudad Real, contactad con la página de Facebook del Club de Rugby Arlequines de Miguelturra, una gran familia rugbier que estará encantada de acogeros, enseñaros a jugar e invitaros a cerveza.

https://www.facebook.com/Arlequines-Miguelturra-Rugby-Club-129794973788770/timeline/

Julia Martínez Cano

jueves, 1 de octubre de 2015

Ese día cogió un poco de frío…

A día de hoy, 1 de octubre, se cumplen 40 años de la última vez que los españoles vieron vivo al general Franco. El lugar: Palacio Real de Madrid, Plaza de Oriente. Motivo: una demostración de adhesión del pueblo español a su líder e invicto caudillo, una respuesta a la comunidad internacional de que nada ni nadie dinamitaría la moral de un régimen que, a partir de ese mismo día y sin inmutarse, comenzaba su larga y lenta agonía. Las ejecuciones, las últimas del franquismo de tres terroristas del FRAP y dos de la ETA, apenas cuatro días antes, planeaban ese día por el cielo de Madrid. Franco, que ya comenzaba a dar muestras de debilidad física y psíquica, saludaba desde la balconada principal del palacio a, según datos de TVE, un millón de españoles. A su lado estaba todo el gobierno con Arias Navarro a la cabeza y el actual rey emérito, en ese momento príncipe, Juan Carlos de Borbón. Presente, pasado y futuro.

Cuarenta años que coinciden con los años que gobernó España dejando todo “atado y bien atado”. Con motivo de este aniversario, y el de su muerte el próximo 20 de noviembre, creo conveniente volver la vista atrás y dedicar una breve reflexión histórica al período que hizo posible los 40 años que llevamos andados de democracia, constitución y libertad.

La Transición es una de las etapas más emocionantes de nuestra historia reciente y de la que existe una bibliografía considerable hasta la fecha. En los últimos años, especialmente fruto de la deriva política, económica y social resultado de la actual crisis económica (2008- ), se están publicando una serie de obras en las que la transición es un tema fundamental y también se ha convertido en uno de los temas de debate dentro de los círculos políticos de este país. Varios de nuestros actuales dirigentes políticos rememoran con cierta nostalgia este período a fin de recuperar el denominado espíritu de la Transición: una especie de manual de instrucciones político para solventar los problemas que aquejan actualmente a la nación. Otros, sin embargo, la utilizan para abanderar un futuro cambio traducido en una ruptura con el sistema político que surgió tras la promulgación de la Constitución de 1978.

Desde la novela negra, la histórica, el thriller político, memorias y ensayos, hay un grupo de escritores que han decidido escribir sobre una época que parecía estar vetada en los círculos de investigación histórica y de discusión literaria. En este caso tenemos obras como Operación Gladio de Benjamín Prado, Un momento de descanso de Antonio Orejudo y también ensayos que pretenden arrojar una visión diferente a la que nos han transmitido sobre la transición como por ejemplo Las cloacas de la transición de Luis Díez Álvarez, sociólogos como Ignacio Sotelo (El País) con artículos como Los mitos de la Transición, Los ángulos ciegos. Una perspectiva crítica de la transición española (1976-79) de Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell entre otros.

Se ha estudiado hasta la saciedad y se seguirá estudiando. Puede que el hecho de que fuera un proceso no exento de riesgos y peligros alimente, aún más si cabe, las ansias de conocer con más profundidad este período tan trascendental de nuestra historia.

Negociaciones “secretas” en restaurantes de Madrid, manifestaciones multitudinarias, muertes, ruido de sables, etc. Como ven no fue para nada un cuento de hadas. Un argumento que da para una película digna de pasearse por alfombra roja del Teatro Kodak de Los Ángeles.

José Manuel Lucerón

martes, 29 de septiembre de 2015

Un libro, un mundo

Es una realidad que actualmente la lectura forma parte del día a día de mucha gente, ya sean niños, trabajadores, ancianos o estudiantes. La lectura es una parte básica en la formación de una persona, eso es un hecho, pero un hecho que no mucha gente llega a comprender. No porque alguien sea más o menos dado a leer se puede decir que sea una persona inculta o poco formada, pero sí que su mundo es mucho más pequeño, y eso es una realidad.

Un libro puede transportarte a miles de lugares, no necesariamente ficticios. Un libro histórico te traslada a la piel de Enrique VIII, a los sentimientos encontrados de María Antonieta o incluso te contagia la valentía de Juana de Arco. Un libro científico te abre la mente de tal manera que incluso puede que te haga dedicarte a esa materia o si no, a informarte sobre ciertos temas. En cuanto a los libros de ciencia ficción, futuros apocalípticos o realidades paralelas, puede que sean un poco más complicados de llevar o incluso de comprender; obviamente están hechos con la finalidad de entretener y de hacer viajar al lector sin necesidad de que este se mueva, lo ayudan a evadirse de la realidad, pero hay que decir que toda ficción tiene su pedacito de realidad. ¿Quién no ha leído o visto Los Juegos del Hambre? ¿Qué son los distritos sino la recuperación de la idea de los guetos? Gente dividida en diversas especialidades, forzada a trabajar dentro de un territorio hecho por chabolas y rodeado de muros o vallas, cuyo esfuerzo está dedicado no a no morirse de hambre, si no a morir por el dictador. ¿Harry Potter? Un pueblo que consigue derrocar al tirano y que a pesar del paso de los años aún conservan ese miedo infundado (o no tanto) a que vuelva a aparecer, si no él, que alguno de sus antiguos partidarios se levante en su nombre. Todo esto solo es algo que se puede deducir habiendo leído una cantidad de libros inconmensurable, libros sobre todos los aspectos y tiempos, los libros reflejan en mayor o menor medida la mente del ser humano, sus mayores deseos y anhelos, sus mayores temores.

Lo que tiene que quedar claro es que un libro es la puerta a la vida de otras personas, si no a la de los personajes, sí a la del propio autor. Cada vez que una persona abre un libro tiene entre sus manos el alma del escritor, el tiempo del escritor, un tiempo irrecuperable que ha utilizado para acercarse a otras personas y que así lo puedan conocer. Hay gente que no sabe expresarse en voz alta como lo hace con un bolígrafo en la mano y un papel ante sus ojos, hay gente que no sabe abrirse a los demás como lo hace en el momento en el que crea un personaje cuyas palabras son las que nunca se atrevería a decir en voz alta. Cada párrafo que se lee es parte de la vida y de la mente de aquel que lo ha escrito, y nos está invitando a viajar con él dentro de su cabeza.

Quizás una persona no sabe nada del amor, quizás nunca lo ha experimentado y no sabe lo que es, tampoco entenderá lo que significa no conformarse con aceptar aquello que otras personas han decidido por ella, pero solo con leer los primeros capítulos de Orgullo y Prejuicio o de Cumbres Borrascosas, ya lo está viviendo. Quizás alguien no comprende lo que es sufrir tanto que el dolor se te meta en la piel, pero solo debe abrir La llave de Sara.

No todos los libros pueden entretener, pero sí nos ayudan a ser más humanos y comprender mejor nuestro mundo…u otros.

Marta Isabel González de la Rubia

jueves, 24 de septiembre de 2015

No solo de Velázquez vive el Prado

Los historiadores del arte (y los amantes del arte en general) estamos de “celebración” pues, pocos días atrás, ha tenido lugar la presentación de una valiosísima publicación: Pintura del siglo XIX en el Museo del Prado. Catálogo General. Esta obra podría pasar de largo como muchas otras pero no debiera ser así.

El Museo del Prado inició hace bastantes años un proyecto de investigación con el cual pretendía, por un lado, revisar, catalogar y organizar sus fondos más desconocidos, y por otro lado, completar el recorrido histórico de su colección expuesta. Muestra de este trabajo fueron la exposición El siglo XIX en el Prado (comisariada por José Luis Díez y Javier Barón), su catálogo y las salas dedicadas en exclusiva a la pintura del siglo XIX. Pero si algo ha venido a cerrar el proyecto de manera definitiva (o casi definitiva) es esta obra.

En ella, a través de sus 700 páginas y con sus más de 2.500 registros, podemos conocer la producción artística del tiempo entre Goya y Picasso, así como el devenir de estas obras a lo largo del tiempo (procedencia, exposiciones en las que participaron…). Además, por si fuera poco, cuenta con unos valiosísimos índices que nos aportan datos sobre la localización, donaciones y legados, referencias a diferentes inventarios, etc.

Por tanto, es una obra clave para la justa valoración del riquísimo arte español del siglo XIX, y un preciado instrumento para el estudio de estas obras en relación con los coleccionistas, las exposiciones, los espacios de exposición, etc… De ahí que dijera anteriormente que el proyecto está “casi definitivamente terminado” pues, ahora toca utilizar los datos recabados en futuras investigaciones.

Esperamos consultar pronto la obra en la biblioteca, si antes no ha roto el estante pues, como dato, la obra pesa 3,9 kilos. Para que luego se diga que “el saber no ocupa lugar”.

Sara Bastante Valero

martes, 22 de septiembre de 2015

Europa, 2015: dejar a los salvajes detrás del Muro

[Advertencia: este artículo contiene spoilers de la saga literaria Canción de hielo y fuego y su trasunto fílmico Juego de Tronos]

Poniente, año 300 tras el desembarco de Aegon: Cuando Jon Nieve es nombrado Lord Comandante de la Guardia de la Noche es consciente de la magnitud del problema que tiene que enfrentar. Ha visto a los Caminantes Blancos (seres sobrenaturales que quieren acabar con la humanidad) y ha luchado contra los zombies, los cuerpos muertos de los salvajes que los Caminantes utilizan como carne de cañón. Para evitar que el número de estos últimos aumente, y con el fin de dar más oportunidades de supervivencia a los Siete Reinos, lord Nieve toma una medida drástica: evacuar a todos los salvajes de Más-allá-del-Muro y ponerles bajo su protección. Sin embargo, se enfrenta a la incomprensión de sus hombres, que piensan que ha traicionado los valores de la Guardia y se ha rendido a su enemigo de siglos. Como resultado, sus propios hombres le apuñalan. Aún no se ha desvelado, ni en la serie ni en los libros, si sobrevive. 

Unión Europea, agosto del año 2015 después de Cristo: huyendo del terrorismo que asola su país, miles de sirios, afganos y eritreos llegan a la frontera de Serbia con Hungría, tratando de alcanzar Centroeuropa y los países bálticos en busca de una vida mejor. El gobierno húngaro de Viktor Orbán, para intentar que no lleguen a su país, construye una vaya de alambre de espinos. El ministro español de Interior, Jorge Fernández Díaz, avisa del “efecto llamada” que podría producir el rescatar a los refugiados que mueren en el Mediterráneo. 71 personas de nacionalidad siria (se cree) son encontradas muertas en Austria tras quedarse sin oxígeno después de tres días abandonados en el interior de un camión. 

Se dice que la realidad supera a la ficción. Lo que realmente ocurre es que frecuentemente esta no es sino una forma alegórica de enfrentarnos a aquella, de modo que la ficción acaba reflejando nuestros conflictos como sociedad. De este modo, creo que puedo hacer patente el paralelismo que he intuido entre la actual situación europea y el conflicto esbozado por George R.R. Martin en su obra: los Siete Reinos son la Unión Europea, los salvajes los solicitantes de asilo de Oriente Medio y África, y la Guardia de la Noche los gobiernos y autoridades europeas. Queda por decidir quiénes son los Caminantes Blancos: ¿el Daesh (mal denominado por la prensa occidental como Estado Islámico)? ¿Los talibanes? ¿Las fuerzas de Al Asad? Todos ellos. En esta parábola los Caminantes Blancos son todas aquellas fuerzas que quieren acabar con la visión humanista y liberal de la Humanidad, paradigmáticamente expresada en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, que en su artículo 14.1. declara: «en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país». Devolver a los solicitantes de asilo a su lugar de origen es entregarles de nuevo a los Caminantes Blancos, que tarde o temprano los utilizarán para atacar la libertad de la que disfrutamos en Europa. Si no queremos que los hoy niños “salvajes” se conviertan mañana en zombies de los Caminantes Blancos deben traspasar el Muro. Debemos actuar como el Lord Comandante y ser generosos para con nuestros semejantes, y no tener miedo de ellos, como los hombres de la Guardia de la Noche. Europa debe decidir si Jon Nieve vive o muere.

José Corrales Díaz-Pavón

jueves, 17 de septiembre de 2015

Apoikia, mi ilusión y la vuestra

Cuando se propuso el tema de una revista universitaria en la recién constituida Comisión de Cultura de la Facultad de Letras, la idea parecía descabellada. Todos conocíamos otros proyectos de revistas en otros campus y también en otros lugares en las que habían fracasado; ya fuese por falta de actividad o por falta de lectores, así como la poca motivación de un proyecto que exige tiempo y a primera vista, pocas recompensas.

Sin embargo, la mayoría vimos en esto una oportunidad, tanto como para publicar lo que escribimos, como para colaborar y aportar algo a los demás haciendo uso de una libertad de expresión de la que lamentablemente, no todos pueden disfrutar. Organizarse tal vez fuese lo más complicado, por suerte, contábamos con unos miembros en la Comisión de Cultura que nos motivaban.

Cuando la revista comenzó a tomar forma, fuimos conscientes de que estábamos creando algo que podía tener un futuro. Donde los alumnos de la facultad tuviesen su propio portal para expresarse. No negaré que en más de una ocasión hemos estado unos encima de otros para poder cumplir los plazos de entrega de artículos, pero el hecho de que acaba de comenzar el segundo año de nuestra joven revista es lo que más nos va a motivar.

Muchos son los compañeros que se han ido este año porque han concluido satisfactoriamente sus estudios, pero eso no es sino otra motivación, ya que con su partida llegan a nuestra universidad nuevos estudiantes que serán la sangre nueva en nuestra facultad. Jóvenes a los que como veteranos es nuestra misión enseñarles todo lo que ofrece a un estudiante la UCLM así como prevenirles de nuestros errores.

Finalizo este artículo dando la bienvenida a los nuevos estudiantes e invitándoles a sumergirse en las actividades que ofrece la vida universitaria y como siempre, animaros a todos a que leáis Apoikia del mismo modo que os invito a participar en ella.

Germán López

martes, 15 de septiembre de 2015

La vuelta al cole con Apoikia

¡Ya estamos de vuelta con las pilas cargadas del verano! Os damos la bienvenida a todos, especialmente a los compañeros de primero y os deseamos que empecéis con fuerza el curso y sobre todo, disfrutéis vuestros estudios. El jueves publicaremos el primer artículo, pero ya sabéis que estamos deseando que os pongáis manos al teclado y nos deleitéis. Si queréis participar, mandad vuestros artículos a revistaapoikia@gmail.com
¡Feliz martes!
PD: se publicará por las tardes cada martes y jueves.

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